S3. Actividad 2. Reflexión: Estrategias de Aprendizaje
Reflexión: Estrategias de Aprendizaje
Desde que empecé a leer el texto, recordé bastante las estrategias de aprendizaje que solía usar en la escuela, entre ellas se encuentra el subrayado de texto, que es una de las más simples y de las que más se utiliza. Para mí era más fácil retener la información si mi mente tomaba una fotografía de ese texto subrayado en color amarillo, me ayudaba más a recordar. Sin embargo, no siempre funcionaba, así que recurría a la transcripción de lo ya subrayado para reforzar esa primera fotografía que había tomado, que sería lo de la recirculación de la información con un aprendizaje más memorístico.
Algo que me gustaría mucho destacar es la regulación del esfuerzo que menciona el texto, pues es un factor primordial para que se produzca el aprendizaje. Y pensé mucho en las veces que subrayaba y transcribía el texto, pero al final sentía que no había aprendido nada y pienso que tenía mucho que ver con mi propia regulación del esfuerzo, en donde no me sentía motivada por la información que leía, no era de mi interés o simplemente estaba cansada, pero al mismo tiempo tampoco hacía nada para mejorarla como menciona el texto haciéndome preguntas de: “¿Para qué me sirve? ¿Qué aprendí? ¿Me servirá este conocimiento?”.
Otra de las estrategias que uso, y que se basa más en un aprendizaje significativo con una estrategia de elaboración de procesamiento que, aún con la lectura, no logro identificar si es simple o complejo, pero daré un ejemplo: cuando estaba aprendiendo a decir “ten un bonito día” en el idioma checo utilicé la palabra “Husky” para relacionarlo con “hesky den”, pues la palabra “Husky” me recordaba a un perro que tuve de esa raza, así que recordar dicha palabra era mucho más fácil que recordar la frase misma, sin embargo, ésta me llevaba, en cuestión de segundos, a la pronunciación de “ten un buen día” en checo. En realidad, es la estrategia que más uso cuando quiero recordar algo para siempre, utilizo palabras que tienen un valor muy significativo y lo relaciono entre lo que quiero aprender, hasta ahora me ha dado un buen resultado. Otro ejemplo que puedo rescatar es cuando aprendí a decir “berenjena” en el idioma checo, pues es “lilek”, así que relacioné el nombre con el color morado, aunque en este caso usé el color lila, que tenía relación también con el color de la berenjena.
También he llegado a usar palabras clave, rimas y parafraseo, pero creo que tendría que practicar un poquito más en ellos. Y por último y con los que empecé a trabajar hace poco son los mapas mentales, los mapas conceptuales y cuadros sinópticos que me ayudaron mucho más a la comprensión de textos. Así que puedo decir que para aprender idiomas basta con hacer relaciones y juegos de palabras para aprender y en cuanto a la información más extensa, pareciera que requiero las representaciones gráficas, pues me lo facilita.
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